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Sentimiento isleño

En este tiempo la isla se transformó en un sinónimo de imágenes congeladas de atardeceres y amaneceres bañados siempre por las aguas de un rio. Fotos que muestran la belleza de un sitio que visto de esa manera siempre se ve como el edén y tal vez lo sea. Pero la isla es mucho más que eso, no es siempre un restaurante ubicado en la primera sección de Tigre, tampoco lo son las lanchas lujosas navegando caprichosas por cualquier lado y menos aún los pescadores fortuitos que buscan la suerte en un par de pescados. La isla se extiende hacia acá de una manera y hacia allá de otra muy distinta. Allá donde las casas de fin de semana cada vez son menos y comienzan a aparecer pontones, guigues, piraguas o chatas con madera, la isla no es la misma y comienza a verse al isleño con sus botas de campo aferrando una motosierra o una simple guadaña. En ese sitio se acaban las huellas del Delta y comienzan los senderos del monte, esas que también camina el carpincho en las noches, mientras el isleño duerme. No hay lujos porque el único lujo es vivir en ese lugar, pero sobre todo perdurar más allá de las mareas y todas las inclemencias del tiempo que la imaginación no alcanza a imaginar, naturaleza arrebatadora de esfuerzos, pero también creadora de brotes de sueño donde antes solo había malezas y pura espinas.

Isleño se nace y a veces también uno se hace no al andar sino al remar, porque acá las acciones son otras y eso significa que las realidades también lo sean. Los isleños sabemos que la isla es una sola y no muchas como algunos creen, sabemos que es Tigre y no el Tigre, conocemos las necesidades de la ciudad, pero mucho más las nuestras, porque acá la realidad es otra y eso no se ve en una simple imagen. Se tiene que vivir y sobrevivir en este espacio verde para saber lo que realmente significa ese esfuerzo. La isla no es el paraíso, porque nos contaron que ese está en el cielo y no en la tierra, pero tal vez se parezcan un poco.

No dejemos que nos desdibujen la realidad, Venecia está muy lejos aunque algunos comparen nuestras aguas…. con aquellas tan lejanas.

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