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Mostrando las entradas con la etiqueta Narraciones

"Sos peladito"

Acá en la ciudad de Tigre existe un paseo de compras muy conocido y elegido por miles de personas cada fin de semana, se trata del Puerto de Frutos donde se venden artesanías de todo tipo. Ayer domingo estuve recorriendo entre un mar de gente sus locales y como hacía mucho calor elegí un local de cerveza artesanal ubicado sobre la costa del río Luján, para refrescarme un poco. Pedí una cerveza y me senté en unos asientos que había en la barra, pero que extrañamente eran bajos, mientras que detrás mío en un parlante resonaban clásicos internacionales. A un par de pasos unos árboles rodeaban una pequeña fuente donde algunos chicos disfrutaban de su agua. No se de dónde apareció, pero en un segundo tenía parada frente a mí y mirándome a los ojos a una nena de cabello rubio algo ondulado. Estábamos a la misma altura porque como dije antes, el banco era bajito. Me dijo “hola” y puso sus dos manitos en mi cabeza y me acarició despacito para luego decirme “sos peladito” algo más que evidente...

El liquidambar

Ramírez revuelve su taza de café absorto en la corrección de apuntes y pruebas de sus alumnos, no hay muchos clientes en la cafetería esta mañana, afuera el día esta gris y ventoso. A pesar de que en ocasiones el lugar esta atestado de clientes, para Eduardo Ramírez se hizo costumbre hacer su trabajo en ese lugar. Los empleados apenas lo ven llegar preparan su desayuno de memoria, si el profesor no carga muchas carpetas es señal de que no estará tan ocupado y entonces le acercan el diario. Esta mañana no hay diario y la pequeña mesa desborda de papeles, anotaciones, pruebas llenas de correcciones y notas bajas. Un golpe seco en el blindex le arrebata su concentración, levanta la vista buscando al autor de ese ruido molesto en el vidrio. No hay nadie del otro lado, su mirada encuentra la plaza principal de la ciudad de Maschwitz con su extenso parque y su importante arboleda desde donde se desprende una lluvia de hojas secas que se esparce por la alfombra verde. Los hombres que trab...

El hombre gris

El colectivo transita por la empedrada avenida Perón, son apenas las nueve y diez de la mañana y el trafico así lo demuestra, Buenos Aires esta despierta, todo el mundo parece ir en la misma dirección, por esta vía que es de solo una mano y se parece más a un embudo gigante que a una calle. El vehículo va casi completo de pasajeros, muchos de ellos van de pie, tratando de tomarse de cualquier lado con tal de no terminar en el piso. En el último asiento individual viaja Eduardo, flaco, alto, pelo ni corto ni largo, ahí, en esa medida que lo deja en el umbral de lo social y lo antisocial, y  lentes para combatir el astigmatismo que le dan cierto aire de intelectual. Con apenas veinte años y con más dudas que certezas, se ha decidido a buscar empleo y a estudiar de noche. No es fácil, él lo sabe, no solo porque sus padres se lo hacen saber todo el tiempo, sino porque con encender la televisión y sintonizar el canal de las noticias alcanza. Argentina vive de crisis en crisis, l...

La mentira

El dueño de la ferretería coloca el tacho de 10 litros sobre el mostrador, que parece ceder ante su peso, pero nada extraño sucede, Héctor  saca de la billetera $300. — ¿Cuánto es? — pregunta. — A ver, dos brochas grandes, enduido, fijador y la pintura. Serian…. — Héctor escucha el golpeteo de los dedos sobre el teclado de la calculadora, traga saliva— Seiscientos cincuenta pesitos, seria todo. — ¡Tanto! No puede ser ¿Cuánto sale la pintura? — $500 — No, es mucho ¿No tiene otra? — El tipo se baja un poco los lentes, los apoya casi en el extremo de su nariz y lo mira por sobre los grandes vidrios, como si estuviera por decir algo demasiado importante — Mire señor, esta pintura es de primera calidad, además le voy a ser sincero, la traigo por pedido, tengo un cliente que es pintor y como todavía no la paso a buscar, se la doy a usted ¡Y al mismo precio que a él! Tenga en cuenta que a este tipo le hago precio especial ¡Con lo que me compra! — Es para pintar el frente de cas...

El viejo y el rio

El viejo clava la vista a lo lejos, como buscando alguna señal en el río, hace días que el viento venia soplando del sur y la bajante seguía firme, pero ahora algo cambio, el agua se ve extrañamente quieta y el silencio de la isla le da cierto misterio al asunto. No se ve ningún camalote flotando cerca que le de algún indicio de la dirección de la corriente, entonces el viejo se agacha, levanta un pedazo de casuarina del piso y comienza a caminar en dirección al muelle. Se detiene justo en el borde, mientras su brazo dibuja un arco, en un movimiento que nace en su espalda y muere exactamente delante de él, arrojando por el aire el palito de madera que había recogido antes. Lo sigue con su mirada hasta que metros más adelante ve como produce un estallido en el agua; aguarda a que se detenga en su impulso y lo observa por un par de minutos. Mientras aprovecha para armarse un cigarro, todavía le queda tabaco para unos días más. Esta a miércoles y Cachito no volverá a pasar con su lancha ...

El pozo

Camino por mi barrio en esta tarde alucinante, el atardecer pide una foto a gritos, desenfundo mi celular mientras continuo hacia mi destino y apuntando hacia el fulgor del sol me dispongo a inmortalizar este momento para todos mis seguidores,pero tropiezo con una cinta de peligro de esas que ponen los de mantenimiento cuando reparan algo que nunca reparan, tengo suerte y caigo en el único vestigio de césped verde que aun sobrevive en toda la maldita cuadra. Por suerte mi celular no sufre ningún rasguño, mi rodilla sangra un poco, uno de mis codos corre la misma suerte y descubro que no soy el único que se ha percatado de este pequeño oasis de verde entre tanto cemento, al ver mi camisa llena de mierda de perro... ¡Maldito atardecer del carajo!  Mientras me desato de las cintas rojas y blancas, veo un gran pozo rodeado de vallas del mismo color, algunas derribadas y otras todavía de pie.  Ya no me importa el atardecer, ahora subiré algunas fotos del pozo en el que nadie se f...