Tu pañuelo aún conserva tu perfume, ayer pude sentirte tan cerca que estoy seguro que hubiera podido rozar con mis dedos tu piel. Me contuve y guarde mis ganas en un bolsillo que no tengo.
Pensé tal vez dormías, aunque que sé que despertaste sin saber porque tu piel erizada se convertía en una sensación de frío que hizo que te cubrieras envuelta entre tus sábanas, mientras yo te olía en el perfume del recuerdo que quedo en tu pañuelo...
Comentarios
Publicar un comentario