Ir al contenido principal

Entradas

Casualidad…

¿Casualidad o causalidad? ¿Será la falta de esquinas en común? ¿Serán las letras equivocadas? No lo sé, en estos días ningún paisaje me distrae, será que lo importante no está a la vista y se viste con el traje de la indiferencia. Los tréboles de cuatro hojas siempre tienen tres y les falta una. Sé lo que no sé y aún me pregunto por tu nombre, aunque tu imagen esta desdibujada en mí imaginación y no puedo recordar lo que no pasó. No nos falta tiempo, nos falta casualidad para encontrarnos…        

Sentimiento isleño

En este tiempo la isla se transformó en un sinónimo de imágenes congeladas de atardeceres y amaneceres bañados siempre por las aguas de un rio. Fotos que muestran la belleza de un sitio que visto de esa manera siempre se ve como el edén y tal vez lo sea. Pero la isla es mucho más que eso, no es siempre un restaurante ubicado en la primera sección de Tigre, tampoco lo son las lanchas lujosas navegando caprichosas por cualquier lado y menos aún los pescadores fortuitos que buscan la suerte en un par de pescados. La isla se extiende hacia acá de una manera y hacia allá de otra muy distinta. Allá donde las casas de fin de semana cada vez son menos y comienzan a aparecer pontones, guigues, piraguas o chatas con madera, la isla no es la misma y comienza a verse al isleño con sus botas de campo aferrando una motosierra o una simple guadaña. En ese sitio se acaban las huellas del Delta y comienzan los senderos del monte, esas que también camina el carpincho en las noches, mientras el isleño d...

Sueños dormidos

Me duele amarte y que me ames así, en esta distancia perfecta y fría. Allá las estaciones se decidieron por un otoño eterno y aquí es el tiempo de las hojas secas y la lenta desnudez de los árboles. Las noches se han vuelto un eterno insomnio y tú eres mí excusa para no encontrar el sueño. Te amo y se que me amas mientras nuestro amor se adormece para extrañarnos un poco menos, en este otoño vestido de hojas secas... y sueños dormidos.

Los invito a leerme...

Mas alla de escribir sobre la vida y el amor, donde tal vez me siento mas comodo, lo que mas me apasiona es poder expresarme a traves de las palabras escritas y en busca del genero que mejor me queda y luego de publicar una novela, hoy inte nto encontrarme en otro tipo de literatura. Por eso cree un blog donde encontraran una historia de ficción que en estos días estoy escribiendo, pero la idea esta vez es lograr transmitir otras cosas. Por eso los invito a leerme y como siempre sus comentarios o puntos de vista son muy valiosos para mi: http://escribiendolaisla.blogspot.com.ar/

El olvido....

No recuerdo el momento exacto en el que me dije que la búsqueda había terminado. Pero sucedió y fue entonces cuando me dedique a ver la vida pasar.  No olvides aquella vez cuando te dije que había encontrado en vos a la mujer de la vida que me quedaba, y que me queda. ¿Que espero? No lo sé, tal vez que el tiempo pase.  Pero de algo estoy convencido sabes, hay un antes y un después en mí vida.  Y por ahora transito en ese después de haberte tenido y aunque a veces me pregunto sí no lo soñé,  las fotos lo desmienten y es entonces cuando el miedo me invade y me doy cuenta que el olvido cada tanto me visita.....y a veces tarda en marcharse.

Noche sin luna

No tengo un extenso prontuario amoroso, más bien tengo experiencias de desencuentros encontrados. Y en ese historial de historias compartidas, puedo contar intentos fallidos reintentados. Porque sí el común del hombre es ser testarudo, yo doy la nota tropezando tres veces con la misma piedra. Me desenrede de ataduras de relaciones fallidas y sin embargo hoy me doy cuenta que no me desencanto aún de mí última historia de lo que pudo ser y no es. No hay sin sabores, solo la sensación de un cuento no contado y el extraño sentir de haberme quedado sin luna,en una noche perfecta y llena de estrellas...

Tu rio

Mis  aguas son un caudal de historias y vos lo sabes mejor que nadie. Soy tu Paraná, tú Iguazú, tu pariente del mar, tu agua grande. Mil nombres y solo me llamas río, como si con esa palabra definieras mi grandeza. No soy santo, menos prócer, soy tu amigo, soy tu río. ¿Cuántas veces mi correntada color tierra te acompaño a tu destino sin que te dieras cuenta? Tantas como mi memoria   arremolinada de recuerdos me lo recuerdan. Soy  el que invadido por  la melancolía de nuestro encuentro y a fuerza de correntada, trata de retenerte un poco más, haciendo que tu andar sea  manso y lento.  El que acaricia tus islas y el  que alguna vez dejo al desnudo al juncal,  para que tu sacrificio fuera menos.  El que se deja acariciar por los sauces en las tardes de verano, mientras ese mar verde que parece brotar de entre los montes, inunda hasta el mismo aire. El mismo que aquella vez libero aquel barco varado entre los bancos, lev...